¿A qué te quieres dedicar después de explorar muchas labores?
Regresar a crear después de un tiempo sólo dedicándote a comunicar para terceros, para agencias, para instituciones que ya tienen un fin marcado, el cual, por más que tengan cosas en común, no va dirigido hacia tus intenciones o metas de vida, es un poco complicado, por no decir, difícil.
Lo menciono desde la posición en la cual, mis trabajos pasados, me han dejado la libertad creativa total para poder realizar. Y esto lo menciono al respecto de este proyecto, KultPop, un canal donde planeaba realizar contenido y sinfín de cosas que otros trabajos no me permiten.

Un poco para mantenerme vigente en el “medio” y otro tanto para no caer en la locura del “esto no es muy punk de mi parte” por trabajar bajo las instrucciones de terceros.
Sin embargo, las cosas no han salido como yo las esperaba, o bueno, un poco sí. Sabía que, en cuanto a ingresos económicos por este proyecto, no los iba a tener, también sabía que ocupaba mucho tiempo libre, lo cual, no fue así.
Viéndolo desde una perspectiva de consumismo y de que la economía gira —tenía deudas— y el panorama laboral es incierto para muchos, para mí no fue así. Encontré trabajo de forma rápida, y el tiempo libre… sólo era para dormir del Metro al trabajo.
Desde esa perspectiva, de la libertad creativa, del por qué nació el proyecto, era algo que me ponía trabas, porque el único momento en el que quería ver computadoras era para jugar un rato y liberarme de aquel estrés; causado por la oficina, convivir con gente, responder correos y cumplir expectativas de una institución.
El tiempo ha pasado, y por gracia del universo, Dios, la vida, mis actitudes y aptitudes, no sé… desde ese momento he tenido trabajo de forma constante, pero eso no me llena al 100%. Sé que tengo el privilegio de una camita, trabajo con horarios flexibles y que, mal o bien, es de algo que me gusta, la fotografía.
Pero cuando llevas (¡asumakina! hice la cuenta y me sorprendí de cuanto llevo en el mundo laboral de medios de comunicación), 16 años dedicándote a esto, de forma profesional y por hobbie, las rutinas, los momentos, la creación, se vuelven elementos que causan cansancio.

Me gustaría hacer la anotación que ese tiempo representa, literalmente, poco más de la mitad de mi vida, y no quiero que se mal interprete, me encantan mis trabajos, lo que he hecho y hago, pero al final del día, es trabajo, y yo, como algunos otros, ocupamos tener algo propio, algo que crezca con uno mismo y se sienta parte de.
Hace unos años me pasó con un medio de comunicación al cual le di seis años de vida, al final, ellxs dijeron que la “colaboración terminaba”. Ora. Cuál colaboración, si me tenías en oficina, con un horario, y por más punk que fuera mi actitud ante cierta situaciones, siempre fui fiel a ese lugar. Porque creía que la filosofía de comunicación y de percibir el mundo, iba de la mano al cómo yo lo hacía, pero no, no sucedió así.
Cuando esos seis años se fueron de un día para otro sin reconocimiento, ya no me daba gusto decir que yo participé ahí, que estuve en muchas cosas donde era un embajador donde me ubicaban más a mí que a los dueños, si me sentí traicionado.
Y aprendí un poco que a pesar de que el proyecto lo sintiera “mío”, no lo era, era de unos jefes que tenían otros planes, que a pesar de que yo pensaba comprarles el medio para continuar con ese legado que ellos ya no querían, no todo se puede tener bajo control.
Y tú, quien lee, dirás “obvio, si son los jefes no te lo iban a dejar así de fácil, los jefes son culeros”; algo en mí aún cree en la humanidad, no soy hippie, porque odio muchas circunstancias e injusticias y, porque mi forma de pensar va más hacía un pensamiento anárquico. Sin embargo, aún creo en que hay personas buena onda, que hay personas que llegan a tener poder y pueden mantener los principios comunes, jijos, eso me lo enseñó One Piece.

Entonces, regresando al punto, quería sentir algo mío, que algo creciera conforme a mis ideas, lo que me gusta y lo que quiero mostrar al mundo, sin esa dirección estricta comunicativa en la que he crecido en la mayoría de mis trabajos, ¿por qué? Porque se puede hoy en día.
Porque tenemos herramientas, unos pesos para pagar un dominio, redes sociales gratuitas y un mundo al alcance que, de entre millones, seguro unos cuantos compartirán los mismos gustos y les gustará lo que les pueda compartir.
Sin tanto choro, por eso nació KultPop, y agradezco a lxs amigxs que se han unido a esta aventura de forma parcial y bajo sus responsabilidades, porque sin ellxs, en ocasiones no me siento inspirado en hacer algo.
Este texto lo estoy escribiendo después de cerca de tres años de no escribir algo que no fuera más guionizado y con una estructura, información o datos previos. Por lo que, tal vez esté un poco oxidado.
Quiero seguir creando textos, entrevistas, reivindicar mi concepto de periodista, creador de contenido y/o comunicador, porque sí, son diferentes. Este es solo un jeroglífico en esta cueva digital, donde dejo marca de lo que alguna vez pensé y quise decir para motivarme a volver a hacer cosas.
Ahora, ¿qué quiero hacer? No lo sé, bueno, sé que quiero hacer de todo, pero ya soy lo suficientemente maduro para saber que no puedo con todo a la vez.
Probablemente agarre la cámara y salga a contar historias random de artistas de la Ciudad, tal vez me ponga a escribir nuevamente. Probablemente sólo siga haciendo fotografías y las difunda en forma de galería, puede que regrese a las coberturas de eventos a fotografíar bandas o a hacer reseñas de cosas que me gustan.
O, simplemente, adapte cada una de las cosas que vea a una forma de comunicación que crea óptima para su difusión, no lo sé.
Pero de eso se trata este proyecto, de crear alternativas para una persona que desea crear algo, porque los límites no existen cuando se trata de crear, porque de eso se trata mi vida pank.

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