Calvin Klein es una de las casas de moda más reconocidas a nivel mundial. La fundó un estadounidense en 1968 y aunque al principio estaba considerada de lujo, la verdad es que actualmente hay mucha cosa dudosa con respecto a su existencia.
Y esque, para ser una marca posicionada durante décadas, más allá de ofrecer calidad y diseño tienes que tener estrategias y aquí es donde el rabo de Calvin Klein se dio a torcer.
Todo comienza en 1980 con una Brooke Shields de 15 años protagonizando un comercial para TV en el que, en pose provocativa pregunta a la cámara «¿te gustaría saber lo que hay entre mis Calvin Klein y yo?» Claro que no, niña. Eres una niña. Es lo que yo y la Brooke de la actualidad pensamos pero para la marca, la provocación marcó pauta para así continuar.
En 1992, Kate Moss protagonizó el siguiente comercial pedófilo producido por Calvin Klein, apareciendo top les rodeando a un chico que todo el tiempo se está agarrando el paquete. Años después ella declaró que le había dado pánico la situación y que no pudo levantarse de su cama en semanas.
La cosa no paró ahi pues, aunque la marca cada vez tenía más detractores y asociaciones civiles denunciándolos, la realidad es que Calvin cada vez crecía más.
Al año siguiente, la marca insistió con Moss y esta vez quisieron llamar la atención con el estilo «heroin chic» que estaba de moda en los 90 y que trataba de chicas pálidas, demacradas, con ojeras y extrema delgadez. Básicamente era el estereotipo de chica drogadicta y poco saludable.

En el comercial vemos a Kate con efectos bien trippys y de pronto un muro donde, casuaaaaaalmente, se ven unas rayas blancas. Lo que ocasionó, otra vez, la censura en gobiernos de derecha y grupos familiares.
Después hicieron un comercial con niños EN CALZONES, después otro donde -literal- llamaban a la gente a ver debajo de los calzones de las mujeres. También uno donde fomentaban estar desnudxs en grupo otro de hombres sin camisa y una mujer -aparentemente- inconsciente, y así, llegamos al más reciente protagonizado por FKA Twigs, donde aparecia desnuda y fue prohibido por «cosificación y cuerpo estereotipado».
¿Este último tendría que haber sido baneado? La misma FKA se pronunció al respecto y dijo que ella no se sintió ofendida y que, al contrario, empoderaba su cuerpo pero…el escandalo igual sucedió.
Al chile, a mi ya no me engañas, Calvin Klein. Lo tuyo no es la inclusividad o la visibilidad, sino, el escandalo. Pues sí, muchas veces usas cuerpos e identidades diversas para tus anuncios pero, ¿buscando qué? Realmente buscan «un mundo sin filtros, ni miedo» (como decía su campaña de 2019) o hacer escandalo, llamar la atención y ¿PROVOCAR?
La respuesta la tenemos en la misma historia de la marca: «A Calvin Klein le gusta ver el mundo arder.»

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